martes, 4 de agosto de 2009

La desertificación de Parque de Mayo y zonas aledañas: barrancas y hondonadas del arroyo Napostá -desde el derivador al entubado-.






Inexplicablemente se confunde poda de árboles y arbustos con el desmalezamiento y tala desmedida (1). Se habla, se dice y muestran ejemplos de parques y lugares forestados haciendo hincapié de la necesidad de conservación del medio ambiente.


De la simple observación esto no se cumple, ni siquiera aplicando el simple sentido común, dado que nos encontramos en una región semiárida, con falta de lluvias, humedad escasa, vientos intensos y constantes, así como sometidos a radiación por demás intensa, etc.


La acción del hombre intensifica estos factores desforestando no sólo las especies autóctonas sino también de aquellas que con visión a futuro nuestros bisabuelos, abuelos y padres plantaron y cuidaron con ahínco. Incrementando la degradación del medio en corto tiempo.


Ejemplos: la plaza Rivadavia, la ex estación del FFCC Rosario – Puerto Belgrano hoy Terminal de Ómnibus, frente y zona lindera a la aeroestación civil Comandante Espora, por citar algunos. Árboles de diferentes especies, referentes históricos de una época, pintorescos y como en muchos casos de crecimiento lento.


Es necesario tomar conciencia colectiva, por nosotros y el futuro de nuestros hijos, de la importancia de cuidar y proteger las plantas y sectores forestados. Evaluemos el impacto previamente. Tengamos presente, de que los sectores a los cuales hago referencia y es posible disfrutar de sus bondades en días tórridos están cercanos al siglo de vida. Y que en el ecosistema mencionado viven distintas especies de pájaros, fauna y flora variada propia del lugar.


(1) Cuando se talan los árboles, arbustos protectores de la superficie, la capa de humus se destruye fácilmente con la consiguiente erosión.


Autor: Ingeniero Norberto E. Molina